El ombligo de todo

Este post de opinión va a ser, lo aviso de antemano, distinto a todos los que he hecho hasta ahora, no tanto por su contenido como por el tono que voy a utilizar para expresar lo que siento respecto a lo que llevo años viendo día tras día. Y no soy el único (o así lo quiero creer) que piensa lo que me dispongo a reflejar en estas lineas pero hasta ahora no había querido hacerlo porque sé que, a fin de cuentas, no va a servir de nada más allá de para un desahogo puntual. Hoy, sin embargo, hablaré sin tapujos de cierto comportamiento de la inmensa mayoría de usuarios de videojuegos, aunque lo que voy a describir no sea algo que pase exclusivamente en este mundillo…

Comencemos por los hechos, que son tantos que, si bien pararme a esbozar aquí cada uno me es imposible, sí que puedo al menos resumirlos en un mismo concepto, uno que tal vez más de uno ni sepa a qué me refiero: antropocentrismo. Y es que no paro de ver un montón de reacciones a muy diversas noticias en los que este termina saliendo a relucir, quedando patente en expresiones del tipo «Yo esto», «Yo aquello», «A mí tal», «Por mí cual», etcétera…

Y yo me pregunto: ¿cuándo va a dejar la gente de creer que todo gira en torno suyo? ¿Cuándo va a darse cuenta de que hay millones de personas ahí fuera que no tienen por qué compartir nada de lo que a uno le gusta o desprecia? ¿Cuándo va a dejar de mirarse el ombligo o, peor aún, creerse el del mundo?

A ver si nos enteramos de una vez: las empresas, nos pueda o no gustar lo que hagan, son dueñas de sus productos. Y lo más importante, no estamos obligados a comprar nada. ¿Que quitan juegos? Eso ya pasaba en esos salones recreativos que, muy posiblemente, muchos de quienes protestan nunca conocieron en su momento. Pero era relativamente normal acudir un día y ver con sorpresa, y a veces con malestar, que esa máquina que tanto nos gustaba ya no se encontraba allí. Y no era ningún drama, ni nos ha impedido continuar viviendo como tampoco lo hará que algo muy parecido suceda en la actualidad.

¿Que cierran servicios como las tiendas digitales? ¿Y cuántos comercios no lo hacen sin que nadie ajeno proteste por ello, asumiendo simplemente que ha sido así? Lo que no va a hacer la compañía de turno es mantener todo abierto, con el consiguiente gasto que conlleva (porque, aunque alguno no lo crea, cuesta dinero) sin obtener beneficios, solo porque unos pocos lo quieran tener disponible pase el tiempo que pase y, lo más «gracioso», comprando a la larga poco o nada de lo que luego lamentan que se vaya a «perder». Y entrecomillo esto último porque, con el cierre, lo único que se pierde es su disponibilidad en ese medio, pero no los juegos en sí que pueden volver a ser lanzados en el futuro…

Lo cual me lleva al argumento que muchos esgrimen acerca de que dichos juegos se ofrezcan a través de la Nube, criticando dicha opción solo porque ellos ya disponen de estos en otro formato, como si estuvieran obligados a volver a jugarlos «de alquiler» sin pararse a pensar que hay quienes no los poseen y tienen todo el derecho del mundo a disfrutarlos de dicha manera. Y así podría seguir con prácticamente todo: contenidos descargables, micropagos, juegos que con el tiempo pierden los modos online por cierre de servidores, cosas que aunque a muchos no nos gusten están ahí porque otros, la mayoría, las han aceptado. Es tan sencillo como coger lo que te gusta y dejar a un lado lo que no, porque lo que no se puede hacer es esperar que todo el mundo haga siempre las cosas en base al criterio propio.

Pero es que el mencionado antropocentrismo o, para que alguno me entienda mejor, ese continuo «yo, yo, yo…» del que tanta gala hacen muchos a diario también se da en las conversaciones entre usuarios. Podemos disfrazarlo de opiniones, de gustos, de puntos de vista, de lo que queramos pero al final no deja de ser más de lo mismo: nuestra experiencia, nuestro mundo, «yo, yo, yo y si sobra algo para mí». Hablamos de respeto a las posturas ajenas, y no diré que este no exista en muchas ocasiones pero ya os digo que no es así cuando, en cualquier intercambio de impresiones, afloran los «pues yo» o «pues a mí» de manera reiterada, en lo que es un claro intento de imponer el argumento propio sobre los del resto.

Ahora habrá quienes salgan con lo de la libertad de opinión pero es que una cosa es opinar, otra debatir y otra, muy distinta, rebatir todo aquello que no cuadre con las ideas y forma personal de entender el mundo o, en este caso, los videojuegos. No son pocos los que solo saben hacer esto último y a pesar de que cuando me topo con algún episodio de este tipo trato de mirar para otro lado, antes o después me llega algo que me termina enervando, no ya por el contenido en sí sino por la intención con la cual se dice. En resumidas cuentas, lo dicho en el párrafo anterior. Y ya cansa.

Tengo la fortuna de conocer personas con las que puedo compartir opiniones e inquietudes sin verme coaccionado de alguna forma, aunque en no pocas ocasiones percibo ese antropocentrismo durante las conversaciones porque es un rasgo intrínseco a nuestra condición humana. Vamos, que yo tampoco me libro y seguro que he caído más de una vez en ello. Al menos soy consciente y trato de controlarlo en lo posible pero algunos parece que se quedaron estancados en su evolución y no son capaces de ver más allá.

Como dije al comienzo, todo esto seguramente no servirá para nada porque, ya de entrada, dudo mucho que este mensaje tenga suficiente recorrido como para llegar a la gente a la que menciono indirectamente pero es que, además, aunque lo haga estoy seguro de que no van a hacer el menor caso o, a lo sumo, lo criticarán como hacen con todo lo que no vaya en su onda. Por otra parte, al final me he contenido bastante en el tono porque era uno muy distinto el que tenía pensado utilizar pero tampoco soy así y no me nace ir soltando improperios a diestro y siniestro, si bien ganas no me faltan a veces. Pero si a pesar de todo alguien se ofende por lo que dicho aquí, que sepa que me da absolutamente igual lo que pueda pensar y que quien tiene el problema será él/ella pues, como me solían decir de niño, dos males tendrá: enfadarse y desenfadarse. Allá cada quien con su conciencia o, mejor dicho, con su ombligo, que es lo único que seguramente verá.

2 comentarios en “El ombligo de todo

  1. ¡Genial entrada y muy buena reflexión Emilio! A veces existe una línea muy delgada entre el expresar una opinión personal y entre ese egocentrismo que intenta imponer lo propio sobre terceros y cada vez veo a más gente que no sabe dilucidar muy bien dónde se encuentra dicha línea. Soy un firme defensor de la libertad de expresión y también entiendo a la gente que no se quiere bajar del burro en un determinado tema, pues a fin de cuentas cada uno tenemos nuestra forma de pensar y lo que para mí puede ser «rojo» no tiene porque ser «rojo» para los demás, lo que sin duda no comparto, al igual que te pasa a tí, es que se quieran imponer unas ideas o una forma de pensar propia, como si de una verdad universal se tratase, a terceros. Expón tus argumentos, pero deja que sea yo el que decida si me convence o no tu postura. Y cambiando de roles, al igual que yo entiendo, respeto, acepto e incluso intento aprender del hecho de que no pensemos igual, intenta hacer lo mismo en pos de un debate sano.

    En fin, que me pongo a filosofar sobre estas cosas y termino haciéndome la picha un lío XD En cuanto a las tiendas digitales simplemente matizar que el descontento sobre su cierre viene más por la «inversión perdida» que por el cierre per se del servicio, es decir, que si alguien por ejemplo ha gastado 500€ en productos digitales entiendo que le moleste que se le vete el acceso a los mismos. También es cierto que a la postre la culpa muchas veces radica en que no leemos la letra pequeña cuando compramos las cosas (Que creo que todos podemos coincidir en que es infumable e incomprensible)…

    En definitiva, muy buena entrada Emilio y es un placer como siempre leerte y tener la oportunidad de debatir contigo ¡Un saludo! 🙂

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    • Totalmente de acuerdo en lo de la inversión, pues pagamos por algo que con el tiempo se acaba perdiendo a no ser que se vaya haciendo compatible con las nuevas generaciones, un problema que no obstante también dejará de serlo el día que no las haya aunque todavía falta un poco para que eso suceda. De todas formas, ya pagábamos entonces en los recreativos y no nos quedábamos con nada salvo con el disfrute de los juegos, algo que para unos críos o adolescentes como éramos muchos entonces ya era más que suficiente. Y sí, no leemos la letra pequeña en parte por pereza, en parte porque no entenderíamos mucho de lo que pone y en parte porque quizá, de leerla, muchos no habrían pasado por el aro de pagar por una licencia de uso del juego en vez de por una copia del mismo.

      Ojalá todos pudiéramos hablar con libertad o, al menos, sabiendo que se nos escucha. estemos luego o no de acuerdo. Y sobre todo, sin imposiciones. Por desgracia, no es lo que suelo ver y he llegado a un punto en el que he dicho: hasta aquí y, de hecho, voy a procurar a partir de ahora evitar todos esos sitios en los que la gente comenta porque no quiero volver a leer u oír nada de esta índole. Gracias, Arald, como siempre por pasarte y leer mis cosas. Me alegra que te gusten. Saludos.

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